Tres presidentes, tres visiones por un mismo destino: México

Louis Valentín Mballa
La Voz autorizada de Louis
El Sol de San Luis
12 de marzo de 2014

* Tres presidentes, tres visiones por un mismo destino: México

 

 

Dr. Louis Valentin Mballa

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- El triunfo en 2000 de Vicente Fox Quesada, candidato presidencial del conservador Partido Acción Nacional (PAN), significó para México una ruptura con el paradigma dominante de 71 años de un absoluto monopolio del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Desde el inicio, Fox dio el banderazo de reconstruir su país que consideraba institucionalmente quebrado por sus predecesores.

Sin embargo, la falta de mayoría legislativa demostró ipso facto que existía un abismo entre la teoría, la retórica, la demagogia y la práctica, lo cual a final de cuentas puso al voluntario presidente Fox frente a serias ataduras estructurales y constitucionales. Su planteamiento de convertir a México en una nación líder en el subcontinente latinoamericano empezó a plasmarse con vigor en 2001, con la firma en San Salvador del ambicioso proyecto Plan Puebla-Panamá (PPP), concebido como el principal instrumento impulsor del desarrollo a través de la integración regional, beneficiando a los siete países de Centroamérica y a los Estados menos desarrollados del sur de México.

La desaparición paulatina de ese megaproyecto demostró su falta de visión política frente a los retos del futuro ya que sus planteamientos no entraron en los planes de su sucesor. En política exterior Fox fracasó en sus múltiples intentos de lograr el tan anhelado acuerdo migratorio con EEUU, y mantuvo unas relaciones conflictivas con varios colegas latinoamericanos. En octubre de 2005 la impotencia de Fox se cristalizó por la derrota de su precandidato preferido, Santiago Creel, batido contra pronóstico en la elección primaria panista por Felipe Calderón Hinojosa.

Quizás desde el inicio Fox no se dio cuenta de que carisma y buena voluntad no bastan para construir un país tan complejo como lo es México. A final de cuentas el desempeño de Fox en la Presidencia de México lo inscribió en la lista de los presidentes que no extraña el pueblo, ya que el deterioro de la paz social y el clima político al final de su mandato, fueron el resultado de una visión sin verdaderas estrategias políticas para el logro de un cambio real.

Es en ese clima de muchas controversias, aunado a un desgaste multidimensional del pueblo mexicano (plantones, reclamos, retrasos en los procesos instirtucionales...), Felipe calderón toma las riendas de México en 2006. Ni las acusaciones de sus contrincantes del PRD de ser un presidente espurio y "Cómplice" del FOBAPROA, ni la crisis alimentaria mundial que se vislumbraba desde los primeros días de su mandato, lo hicieron temblar para proclamarse como el "presidente del empleo". Una visión que dejo a más de un mexicano con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida.

De forma sorprendente, en su último informe de gobierno manifestó que se habían generado 2'240,000 empleos; cifra proporcional al número de afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social durante su sexenio. En realidad, varias fuentes como el Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM mencionaron que el sexenio de Felipe Calderón reflejó lo contrario de su slogan, y que ante el grave panorama económico y bajas salariales, las familias mexicanas han tenido que buscar alguna actividad que mejore sus ingresos en la economía informal, siendo ésta la de mayor peso en la generación de empleos durante su sexenio.

Según esa fuente, Calderón no fue ni será reconocido como "el presidente del empleo". Obviamente esta visión de Calderón se ha ido diluyendo y escondiendo hacia el eslogan de la lucha contra la delincuencia con mano dura, que terminó generando un incalculable saldo en daños reales y colaterales.

Seguramente fue la razón por la cual el pueblo mexicano se acordó que el reino priísta no era tan malo y decidió guillotinar al PAN para resucitar al PRI a través de Enrique Peña Nieto. Con una visión de desarrollo basado en las reformas, Peña Nieto se perfila tal vez hacia un terreno mucho más resbaloso de lo que se imagina. Obviamente, México necesita reformas en todos los ámbitos, pero si éstas no se sustentan en un marco estratégico, los daños pueden ser irreparables a corto y mediano plazos.

La noción misma de desarrollo endógeno como base de transformación real de la calidad de vida de la población, no ha sido considerada seriamente en la perspectiva reformista de Peña Nieto. La famosa Cruzada Nacional contra el Hambre se está alejando a paso lento, pero seguro de la agenda de desarrollo nacional, ya que las cúpulas de toma de decisiones se concentran en estructurar las reformas de "gran envergadura" que no necesito mencionar aquí.

Como puede verse, son tres visiones diferentes y esencialmente desconectadas, como si cada uno de nuestros dirigentes, al momento de asumir la magistratura suprema del país, recibiera una estructura nueva que debe reconstruir a su antojo. Tal vez Peña Nieto será el "último Samurái", sin embargo, para llegar a serlo se necesita mucha sabiduría para leer y aprovechar los signos de los tiempo. Hay todavía tiempo, pero muy poco tiempo para lograrlo. Wait and see.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Go to top
® Todos los derechos reservados.