San Luis Potosí, ¿innovador e inclusivo?

Mario E. Ibarra Cortés
 

San Luis Potosí, ¿innovador e inclusivo?

A partir de la década de 1980, en México se han presentado importantes cambios que determinaron los procesos sociales y económicos en el país. En este sentido, dichas modificaciones establecieron nuevas configuraciones en las localidades y sus economías, dotaron de nuevos significados a las prácticas gubernamentales y decretaron las nuevas formas de intervención en materia social, política y económica.

De esta manera, las nuevas formas de intervención en los diversos ámbitos gubernamentales, promovieron esquemas innovadores de colaboración, coordinación y participación, la implementación de estrategias para generar nuevas formas de trabajo, así como un aprendizaje en las localidades para resolver problemas sociales e implementar nuevas tecnologías que incentivan el desarrollo y el progreso a través de diversas actividades.

En este sentido, han sido numerosos los hechos que han traído nuevos retos para enfrentar la desigualdad social, la concentración de los recursos y las oportunidades de desarrollo, especialmente en las áreas rurales del país. Entre estos factores se encuentran la globalización, la migración en sus diversas modalidades, la adopción de nuevas tecnologías, así como los principales problemas de los países en vías de desarrollo; la desigualdad y la pobreza.

Para enfrentar el panorama tan adverso que se presenta para los gobiernos, se han desarrollado nuevas formas de participación en la implementación de programas sociales y económicos, así como la colaboración de diversos actores que desarrollen soluciones más viables para atacar estos problemas.

Estas nuevas formas se designan como innovación; se muestran bajo diversas formas de participación, colaboración, trabajo intersectorial, diseño e implementación de políticas de múltiples actores, responsabilidad compartida y búsqueda del desarrollo local bajo nuevos esquemas de desarrollo.

En este sentido, nos referimos a la innovación en gobiernos locales, no como procesos estandarizados o modelos replicables bajo estructuras concretas, en este sentido, la innovación se genera a partir de la adecuación de las estructuras de administración, las relaciones y modelos de cooperación con los ciudadanos y el marco institucional de gobierno a un nuevo contexto, de tal forma que no solo los resultados sean mejores en la calidad de los servicios, si no a partir del diseño, implementación y evaluación de las acciones de gobierno local, para generar interacción con otros actores y trabajar bajo esquemas legítimos en las localidades.

El artículo 115 de la constitución de los Estados Unidos Mexicanos establece que “Los estados adoptaran, para su régimen interior, la forma de gobierno republicano, representativo, popular, teniendo como base de su división territorial y de su organización política y administrativa el municipio libre”, así como las cuestiones relacionadas con su organización, estructuras, funciones y las formas mediante las cuales pueden accederse a los mismos.

El municipio no había tenido gran relevancia en las cuestiones políticas, sociales y económicas del país, las funciones y los recursos habían sido altamente centralizadas y fue hasta 1980 que empezaron a incidir en una serie de reformas a dicho artículo en el que se descentralizaban de la federación recursos y toma de decisiones.

Así, se empiezan a llevar a cabo acciones que permitirían a los gobiernos locales un mayor grado de decisión para atender sus necesidades, el fortalecimiento mediante prácticas como la descentralización y la privatización permitirían un mayor grado de intervención en las políticas más importantes. Esto aunado a los cambios que se vivieron en México en el año 2000, a partir de los cuáles la ciudadanía comenzó a exigir vías democráticas más eficientes y la asignación de nuevos papeles a las instituciones para lograr las metas que se han establecido.

Así mismo, se comenzaron a observan al menos cuatro tipos de estrategias innovadoras. La primera hace referencia a un nuevo tipo de liderazgo, el cual deja a un lado la rigidez de las estructuras jerárquicas y promueve la formación de equipos de trabajo integrados por el gobierno y la ciudadanía. En segundo lugar se percibe el establecimiento de mecanismos que promueven la interacción permanente entre los actores gubernamentales y no gubernamentales; en tercer lugar se identifican mecanismos de gestión intergubernamental, y por último se observan estrategias que conducen a la modernización en lo que respecta a la gestión administrativa.

En lo que corresponde al primer punto, las nuevas formas de gobernar conciben el actuar como una intervención que deja de ser unilateral, para incluir diversos actores en el juego político y buscar respuestas eficientes y legítimas para la resolución de los problemas sociales, políticos y económicos, mediante la cooperación y la colaboración entre los mismos; se refiere a los arreglos en los que los actores involucrados interactúan y se definen a partir de la dificultad para identificar las fronteras en lo que corresponde al actuar y a las responsabilidades de cada uno de ellos.

Las nuevas formas están caracterizadas por una mayor difusión de poder, que generalmente se muestra con la incorporación de actores no gubernamentales en procesos que antes fueron exclusivos del gobierno; de esta forma la presencia de actores locales que son autónomos y detentan poder ha incrementado la necesidad de desarrollar nuevos sistemas de liderazgo, basados en gobiernos mas comunicativos y en convergencia de políticas. Estas tendencias que parecieran haberse adoptado con anterioridad al quehacer gubernamental de los gobiernos municipales como el de esta ciudad, se han visto evidenciados por diferentes actores y se convierten en una ausencia detectada hasta el momento en casos de obra pública como el de la Av. Muñoz.

 

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