El alcoholímetro en San Luis Potosí

Louis Valentín Mballa
La Voz autorizada de Louis
El Sol de San Luis
3 de abril de 2014

* El alcoholímetro en San Luis Potosí: ¿Política pública o maniobras locales?

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- Al preguntarle a una de las autoridades de San Luis Potosí la razón por la cual sólo en el municipio Soledad se implementa la política de retenes para castigar a los ciudadanos que manejan con "aliento alcohólico y/o en estado de ebriedad", me contestó que históricamente es un localidad que ha resultado ser conflictiva. Es decir, con varios centros nocturnos de reputación dudosa y gente con una inclinación hacia todo tipo de vicios. Sin embargo, creo que esta realidad no es exclusiva e imputable sólo a los ciudadanos de esa entidad municipal.

En realidad, la razón de ser de esta práctica se fundamenta en el Programa "Conduce sin Alcohol" popularmente conocido como "Alcoholímetro", implementado desde 2003, con la finalidad de prevenir accidentes de tránsito debidos a la ingesta inmoderada de alcohol. En el Distrito Federal por ejemplo, este programa se lleva de manera permanente, aleatoria e itinerante en las vialidades así como en los Centros de Transferencia Modal del servicio de transporte público de pasajeros y en puntos carreteros.

En lo personal no tengo nada en contra del alcoholímetro, nunca me han detenido por lo mismo, sólo observo y analizo. Lo que es de llamar la atención en el caso preciso del municipio de Soledad es la forma en que se lleva a cabo el alcoholímetro. Desde luego un simple observador que tiene que pasar por esos filtros se da cuenta de la poca seriedad con la que se lleva a cabo esa actividad. Además de las molestias de tráfico que ocasionan, el método rudimentario utilizado por los oficiales encargados de aplicarlo no augura ninguna compostura a los operativos de alcoholímetro.

Médicos señalan que al ingerir alcohol éste es absorbido y se propaga por todo el cuerpo, incluidos los pulmones, por ello se solicita a los conductores soplar en el aparato diseñado específicamente en este caso, para obtener el nivel de la sustancia alcohólica ingerida en el cuerpo humano.

Desde mi perspectiva y particular punto de vista es algo incómodo soplarle a la boca, al oído, a las narices o a la mano de un oficial que necesita simplemente hacer su trabajo de detectar el grado de alcohol que lleva alguien que va manejando. Esto despierta en mí varias preguntas: ¿Por qué no se implementan métodos modernos de control de alcohol en Soledad? ¿Sería esta práctica una política de seguridad pública para proteger sólo a los ciudadanos de Soledad? ¿Qué tan confiable puede ser el actual método utilizado por la policía de Soledad? entre otras.

Buscando respuestas a la primera interrogante, se me desprende la duda de que la falta de recursos financieros sea la razón de esta práctica incómoda para cualquier ciudadano.

En realidad, el precio de los equipos para detección de alcohol oscila entre 230 pesos el más económico pero funcional, como el Boquillas Alcomate ALl9000, o el Boquillas 2H, y 25,300 pesos para uno más complejo que sería por ejemplo el Alcoholímetro de monedas AL3500.

Entre estos dos modelos se encuentra una impresionante variedad de equipos con precios comerciales más accesibles. Con todo lo que esta práctica hasta el día de hoy ha generado como ingresos al ayuntamiento de Soledad, sería una burla pensar que hace falta dinero para modernizar ese proceso como signo de respecto hacia la ciudadanía.

Descartes, en busca de una certeza en su teoría del conocimiento, decidió rechazar como falsa toda eventualidad de la que se pudiese dudar, y sobre todo del conocimiento sensible, plantando que los sentidos nos engañan a menudo, por lo que todo lo que percibimos por los sentidos podría no ser real. Esto pone a la luz el carácter muy dudoso cuando un oficial de policía en Soledad considere que un ciudadano tiene aliento alcohólico, lo detiene y lo lleva ante un medico "legista" que, según varias fuentes, nunca está para dar certeza de los hechos. Puede ser posible que el oficial o la oficial de policía, por una u otra razón tengan un cruce de diferentes olores que lo confundan y falsifican su juicio. Es un teoría filosófica que tiene fundamentos.

Esta práctica a final de cuentas se convierte en una maniobra cuya esencia no se encuentra en las explicaciones oficiales de cuidar la integridad de los ciudadanos o prevenir accidentes, sino en una política de extorsión que los ciudadanos de Soledad, y sus alrededores desde luego, teman no solamente por las altas multas arbitrarias que genera esta práctica, sino y sobretodo por su carácter lúgubre.

Si yo tuviera voz y voto en las cúpulas de toma de decisiones en San Luis Potosí abogaría por la cancelación inmediata de esta práctica, porque en realidad con estos métodos se parece a todo, menos a una implementación de políticas públicas. Pero soy un simple mortal cuya voz se limita en estas líneas del periódico. Sin embargo, mi consejo es que si tomas, mejor no manejes por tu propio bien y por el de los demás.

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